Las matemáticas y la ética.
¿Cómo podemos empezar a entender nuestras diferencias? ¿Cómo puedo hacer para que el otro me entienda y me respete? ¿Hay alguna manera de que los niños acepten que algún compañero tiene que ser tratado distinto?
Para explicar esto, hoy quiero platicar sobre una experiencia de Matemáticas: la presentación de todos los edificios que se pueden hacer con los números del 1 al 9 con los cubos de colores de Bancubi.
En esta actividad, los niños empiezan buscando cuántos edificios diferentes se pueden hacer con 6 cubos juntos, siguiendo estas REGLAS DEL JUEGO: sin escalones y con todos sus lados lisos. Los niños empiezan a experimentar y encuentran que siguiendo dichas REGLAS DEL JUEGO forman 9 edificios diferentes. Ellos los colocan en el suelo, junto a un listón que hace las veces de calle.
Así como trabajaron con 6 cubos juntos, buscan las posibilidades de hacer edificios con un cubo, con dos cubos juntos, con tres cubos juntos, hasta llegar a 9 cubos juntos, y los colocan en el suelo haciendo toda una ciudad.
Cuando su ciudad está lista tienen 9 listones que representan las calles y los edificios que se pudieron formar con los números del 1 al 9 siguiendo esas REGLAS DEL JUEGO: sin escalones con todos sus lados lisos.
Ellos ven toda una ciudad, con 9 calles y diferentes edificios en ellas. Aquí empieza un trabajo matemático interesante al que yo le llamo el “juego de las observaciones”, donde tienen que decir algo que ven y en donde no se vale repetir la observación del compañero.
Ellos observan que hay calles en las que se pudieron hacer solo 3 edificios: la del 2, 3, 5 y 7.
Descubren que esos son números primos. Otros distinguen calles donde se ven más de tres edificios como la del 4, la del 6, la del 8 y la del 9, y descubren que son números compuestos. Se dan cuenta que los números enteros o son primos o son compuestos.
Ahora se preguntan: ¿Qué pasa con el uno? ¿Es primo? Si con los números primos tienen que salir 3 edificios, entonces no. ¿Es compuesto? No, el "1" es “único” quiere pertenecer a la ciudad pero no se mete a las REGLAS DEL JUEGO. El "1" es un número “FILOSÓFICO” tiene que ser tratado como único. Es en este momento que decimos: “algunas veces tú vas a tener que necesitar ser tratado como al "1", entonces se te dará la oportunidad de no seguir las REGLAS DEL JUEGO, por ejemplo: en clase se come sólo a ciertas horas pero hoy, que tienes que tomar una medicina y un yogurt podrás hacerlo a deshoras porque hoy se te trata como al "1". Ellos empiezan a dar ejemplos de cuando pueden ser tratados como al "1": cuando nace mi hermanito, cuando es mi cumpleaños, cuando estoy enfermo, cuando hay problemas en mi casa. Y es entonces cuando ellos empiezan a comprender que sus compañeros pueden también ser tratados como al "1".
De aquí podemos empezar a trabajar con las DIFERENCIAS si yo puedo reconocer que algunas veces necesito ser tratado diferente, entonces puedo aceptar tranquilamente que otro tenga que ser tratado como al "1".
A este respecto dice el Dr. Ross W. Greene en su libro El niño de carácter explosivo “un buen educador puede mantener el equilibrio entre las necesidades comunes de todos sus estudiantes y las necesidades específicas de algunos de ellos”.1 Lo mismo se puede aplicar en casa.
Cada vez mas, cuando tratamos a los niños con respeto, nos damos cuenta que en muchas ocasiones necesitan ser tratados como al "1", dado que a veces, no pueden con algunas REGLAS DEL JUEGO, y cada vez más, como grupo humano, auque sepamos que tenemos que seguir reglas para relacionarnos, podemos entender que hay momentos en que tenemos que respetar cuando nuestros semejantes necesitan ser tratados como al "1".
Este es un buen ejemplo de cómo las Matemáticas nos pueden conectar con la Ética.
Escrito para la revista Revista Tajtol, no.03 Mayo 2004, del colegio Montessori Quetzalli, Puebla.